Alcalá de Henares, domingo, 19 de noviembre de 2017

Juan Martín Díez, el Empecinado

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Juan Martín Diez, más conocido como el Empecinado, nació el 5 de septiembre de 1775 en Castrillo de Duero (Valladolid), en el seno de una familia de labradores. Precisamente su mote le vendría de ahí, pues por "empecinados" se conocía a los naturales de este pueblo, a causa de unos arroyos llenos de pecina que lo atravesaban.

Juan Martín Díez, el EmpecinadoPoco sabemos de sus primeros años, salvo que dejó pronto de estudiar y empezó a trabajar. A los 16 años quiso entrar en el ejército, pero su padre se lo impidió. Sin embargo, si pudo enrolarse posteriormente, participando en la campaña del Rosellón. Los dos años que duró la contienda (1793-95) fueron para él una espléndida escuela de aprendizaje en las artes de la guerra y, por lo que se ve, allí nació su odio a los franceses.

A la vuelta de la guerra, en 1796, casó con Catalina de la Fuente y se instaló en el pueblo de ésta, Fuentecén. Allí vivió como un labriego más hasta que en 1808 los franceses ocuparon España. Es posible que la violación de una muchacha de su pueblo por un soldado francés al que Juan Martín dio muerte fuera el detonante de su fulgurante carrera.

A partir de este suceso, determinado a combatir contra los invasores, comenzó sus acciones bélicas con un grupo de muchachos de su pueblo y de los contornos, incluídos sus tres hermanos. Fue ampliando su partida y comenzó a atacar la vía entre Madrid y Burgos que atravesaba su comarca natal y por la que había abundante circulación.

Intervino en el combate sostenido en el puente de Cabezón de Pisuerga y ,posteriormente, en la batalla de Medina de Rioseco, donde los franceses obtuvieron débiles victorias. Guerrero nato, aunque sin la preparación adecuada, aquellos enfrentamientos en campo abierto le llevaron a la conclusión de que no era el enfrentamiento tradicional de ejércitos el modo más idóneo de luchar. Fue entonces cuando concibió la idea de combatir en forma de guerrillas, táctica que ha sido seguida después por todos los ejércitos del mundo.

Comenzó sus hazañas en Aranda de Duero, Sepúlveda, Pedraza... en la cuenca del Duero durante los primeros meses de 1809 y en la primavera del mismo año en las sierras abulenses y salmantinas. Posteriormente, su marco de acción se desarrolló fundamentalmente en las provincias de Cuenca y Guadalajara.

Su estrategia consistía en la interceptación de correos y mensajes y en el ataque y apresamiento de convoyes de víveres, armas, ropas y dinero.

Fue tan grave el daño que a los franceses hacía que el más alto mando francés destinó al general Joseph Leopold Hugo para que se ocupara exclusivamente a su persecución. Pero en vista de movilidad y de su asombrosa capacidad de maniobra, el general Hugo detuvo a la madre del guerrillero y algún otro familiar para intentar que depusiera las armas y se entregara. La reacción de Juan Martín fue realizar varias acciones que produjeron estragos en las tropas franceses haciendo saber al general que, si no era liberada su madre, ordenaría el fusilamiento de más de cien soldados franceses que mantenía prisioneros. La consecuencia de esto fue la inmediata puesta en libertad de sus familiares.

En 1808 fue apresado y encarcelado en El Burgo de Osma, de cuya prisión se fugó poco después. Al año siguiente el mando militar español reconoció su valía y la Junta Central le nombra capitán de caballería. A partir de entonces sus actividades se concentraron en las provincias de Cuenca y Guadalajara, siendo nombrado brigadier de Caballería.

Juan Martín Díez, el EmpecinadoEn 1811 mandó el regimiento de Húsares de Guadalajara y en ese mismo año fue nombrado general.

El 22 de mayo de 1813 participará en la defensa de Alcalá de Henares y, en el llamado puente de Zulema, vence a un contingente francés que le doblaba en número. Por esta hazaña y en señal de agradecimiento, la ciudad de Alcalá alza una pirámide conmemorativa con el apoyo de Fernando VII. Este mismo monarca ordenaría su posterior demolición en 1823 por considerarlo un "liberal". Sin embargo, los alcalaínos volvieron a erigir, en septiembre de 1879, otro monumento a su liberador que ha llegado a nuestros días.

Dadas sus ideas liberales, al regreso de Fernando VII, que anuló la Constitución y restauró el absolutismo real, fue desterrado a Valladolid, pero al triunfar el pronunciamiento de Riego en 1820, el Empecinado volvió a tomar las armas, esta vez contra las fuerzas realistas, siendo nombrado durante el trienio liberal, gobernador de Zamora y, accidentalmente, Capitán General.

Derrotado el régimen liberal en 1823, Juan Martín marchó a Portugal, de donde regresó tras una solicitud que le fue aceptada. Sin embargo, al llegar a Roa, camino de su pueblo, fue detenido por un antiguo enemigo personal, el corregidor Domingo Fuentenebro, quien por espacio de dos años le hizo exhibir en una jaula de barrotes de hierro en los días de mercado. Finalmente fue condenado a morir en la horca.

Camino del lugar de la ejecución rompió las cadenas que le ataban y acometió a sus guardianes que le cosieron a bayonetazos. Ya muerto, fue llevado al cadalso y ahorcado, hecho sucedido en Roa (Burgos) el 19 de agosto de 1825.

 

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