Alcalá de Henares, lunes, 25 de septiembre de 2017

San Diego de Alcalá

Valora este artículo
(0 votos)

San Diego, posteriormente llamado de Alcalá, nace a finales del siglo XIV en San Nicolás del Puerto, Sevilla, en el seno de una humilde familia.

San Diego de AlcaláDesde muy joven buscará la dirección espiritual que orientara sus deseos de santidad, encontrándola en un sacerdote ermitaño, cerca de pueblo natal. De allí irá a un convento de Córdoba, donde profesará como hermano lego en los franciscanos.

Ya allí su fama como taumaturgo se extendió rápidamente; se decía que de la lámpara que iluminaba la imagen de la Virgen extraía el aceite con que curaba a los enfermos. Fue nombrado portero del convento, con lo que tuvo ocasión de ejercer la caridad con todos los pobres que llamaban a su puerta.

Posteriormente, comenzará su vida andariega por pueblos de Córdoba, Sevilla y Cádiz, dejando un auténtico reguero de caridad y milagros.

Posteriormente, marchará a las islas Canarias. Siendo la isla de Fuerteventura, sobre todo, donde atrajo al cristianismo miles de guanches y de cuyo convento fue nombrado guardián, en la que principalmente desarrolló su labor apostólica..

El año 1450, proclamado Año Santo por Nicolás V, ofreció a Diego la ocasión de marchar a Roma para lucrar las indulgencias del Jubileo. Fue una larga y penosa peregrinación de varios meses que aprovechó para predicar y hacer el bien por muchos pueblos de Francia e Italia.

Asistió a la canonización de San Bernardino de Siena, a la que habían acudido miles de franciscanos, declarándose entre ellos la peste. Ante esta situación San Diego se distingue por sus atenciones con los enfermos, consolándoles y mitigando sus dolores. Durante este tiempo residirá durante varios meses en el convento de Santa María de Araceli.

De vuelta a España, le destinan a Alcalá de Henares, su última estación, donde a pesar de ser hermano lego alcanzó gran popularidad por su gran corazón. Allí porfesaría en el convento franciscano de San Francisco o Santa María de Jesús, que acabaría llevando su nombre.

Su fama se vería incrementada tras su muerte, el 13 de noviembre del año 1463 en la ciudad complutense, gracias a los numerosos milagros y al poder curativo que se atribuye a sus restos mortales.

Así, el rey Enrique IV de Castilla acudió a su sepulcro para pedirle la curación de la Beltraneja, ruego, que según las crónicas, se cumplió.

Pero el caso más conocido fue el de Felipe II, que estando su hijo, el príncipe Carlos, enfermo de gravedad, mandó trasladar los restos de San Diego a la cámara regia para conseguir su curación. Este milagro lo popularizo Lope de Vega, tomándolo como argumento en una de sus comedias.

San Diego de AlcaláFinalmente subió a los altares en el año 1588, bajo el pontificado de Sixto V, con el nombre de San Diego de Alcalá.

Su proceso de canonización había sido introducido por el Papa Pío IV, a instancias, sobre todo, de Felipe II, y uno de los milagros exigidos y aprobados para su canonización fue precisamente el de la curación de su hijo Carlos.

Sus restos se venerarán durante siglos en el convento franciscano de Alcalá de Henares en el que profesó y por cuyo motivo acabó llamándose de San Diego, hasta que pasaron a La Magistral.

 

Video Portal Local APP

Portal Local APP
Portal Local APP disponible en App Store
Portal Local APP disponible en Google Play