Alcalá de Henares, martes, 18 de diciembre de 2018

El Palacio de Laredo

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Es, sin duda, el más caprichoso de todos los monumentos con los que cuenta Alcalá de Henares. Se comenzó a construir 1881 y fue terminado en 1884.

Fue diseñado y realizado por el arquitecto, pintor y dibujante Manuel José de Laredo, que, además de miembro de la Academia de las Artes de San Fernando, fue alcalde de la ciudad entre 1891 y 1893.

En principio, ésta iba a ser su residencia. Estilísticamente, su autor trató de hacer una "obra total" en la que se combinaran elementos de todos los estilos arquitectónicos. Así, sobre la base del neomudéjar, se alternan elementos góticos, renacentistas, pompeyanos y modernistas en una multiplicidad de ambientes; terrazas, jardines, salitas, torres, miradores y ventanas.
A los elementos de diseño creados se suman piezas arqueológicas originales de diversa procedencia: bóvedas y columnas del Castillo de Santorcaz; artesonados y cupulines del Palacio de los Condes de Tendilla de Guadalajara; columnas del jardín de la Penitenciaria de Jesuitas de Monte Loranca y azulejos hispano-árabes procedentes del Palacio de Pedro I el Cruel (Jaén) y de Toledo.

La fachada principal, tiene esbelto templete en la esquina izquierda en el que, sobre cuatro columnas nazaritas, se levantan arcos de yeserías y un cupulín con escamas.

En la esquina con el paseo de la Estación se alza el minarete, cubierto con otro cupulín de escamas, marcando el contrapunto a la mole del cuerpo central del palacio y estilizando la perspectiva del conjunto.

En la parte que da a la calle Zuloaga se sitúa la antigua entrada de carruajes a la que se entra a través de un arco de herradura polilobulado, ligeramente apuntado y construido, lo mismo que el resto de las fachadas, en soberbio aparejo de ladrillo con gran variedad de dibujos geométricos.

A sus lados, se colocan garitas y miradores decorados con celosías moriscas. Rodeando el edificio aparecen terrazas, ventanales geminados, escaleras, columnas, celosías, y la constante presencia del cuerpo central, rodeado de ventanales trilobulados y torretas en las esquinas.

Ya en el interior, encontramos unas salas, que se inspiran en la Alhambra, con techos cubiertos por artesonados, yeserías y azulejos en los muros. Otras se pintan primorosamente al fresco con motivos platerescos y pompeyanos imitando arquitecturas o se recubren con telas o elegantes papeles pintados. Los ventanales siempre se cierran con polícromas vidrieras.La constante yuxtaposición de estancias y galerías se anima mediante escaleras, miradores, porches, puertas ocultas.

Destacan dos salas: la del Alfarje y el Salón de Reyes.

La Sala del Alfarje está situada en la entrada del edificio y, de su decoración, sobresale el artesonado mudéjar del siglo XVI procedente del Palacio de don Antonio de Mendoza en Guadalajara.

El Salón de Reyes es el centro geométrico del palacio. Está cubierto por una bóveda gótica del siglo XIV procedente del Castillo de Santorcaz. Sobre ella, estrellas doradas dibujan el firmamento. Alrededor de la sala, una leyenda en caracteres góticos hace alusión al castillo y a su fundador el arzobispo Tenorio.En los muros, pinturas al fresco, obra del propio Laredo, representan a todos los reyes castellanos desde Alfonso XI hasta Carlos I. A ellos se suman las efigies de los arzobispos Tenorio y Cisneros.

Desde el minarete, al que se sube a través de una estrecha escalera de caracol, se accede a una terraza almenada imposible de distinguir desde la calle.

En los sótanos, las dependencias del servicio se comunican mediante angostos túneles abovedados.

Hoy en día el Hotel Laredo es la sede de la Fundación General de la Universidad de Alcalá y Centro de Estudios Cervantinos.


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