Alcalá de Henares, lunes, 29 de mayo de 2017

El Palacio Arzobispal

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Será el arzobispo don Ximénez de Rada el que, en 1209, ordenará el inicio de las obras del Palacio Arzobispal, que adoptaría la forma de una fortaleza mudéjar. Pocos años después sufriría el primero de los incendios que durante toda su historia se han ensañado con él.

Posteriormente, el arzobispo don Pedro Tenorio reconstruirá el edificio y lo fortificará. Se le dotó en esta época de un patio de armas de más de 2 hectáreas de superficie y de planta rectangular. Lo rodeaba por una muralla con veintiún torreones; todos de planta rectangular menos la albarrana, situada en ángulo NW, de planta pentagonal, y el adjunto a ésta que era de planta semicircular. Destaca el llamado "torreón de Tenorio", que ha llegado a nuestros días.

Ya en el siglo XV, don Juan Martínez Contreras edificará la parte más importante del Palacio que ha llegado a nuestros días. A él se debe su ala oriental, adornada con amplios ventanales góticos, el Antesalón y el Salón de Concilios. Estos dos últimos estaban comunicados por un gran arco túmido y cubierto por un cubierto por un formidable artesonado gótico-mudéjar.

En 1524, el arzobispo don Alonso de Fonseca encargará al famosos arquitecto Alonso de Covarrubias la construcción del ala occidental con sus patios y su magnífica escalera. Su sucesor, el cardenal Tavera, terminaría las obras por él empezadas.

El conocido como Patio de Fonseca o de Covarrubias tenía planta rectangular con arquerías rebajadas en el piso bajo y dinteles en el superior, todo ello labrado en maravillosa filigrana plateresca. En un lateral se abría la escalera de honor, decorada suntuosamente mediante almohadillado con bajorrelieves. Hoy los restos de esta escalera se pueden contemplar, reconstruidos, en el Museo de la Catedral-Magistral.

Además, otros dos patios, hoy también desaparecidos, completaban el conjunto. Uno, llamado del Aleluya, tenía una sola crujía con arcos platerescos y escudos del arzobispo Fonseca. El otro, rodeado por tres crujías que sumaban 82 columnas, era conocido como el de la Fuente por una pila que había en su centro.

El conjunto se cerraba, en el lateral sur, con la llamada Fachada del Ave María, que era de estilo herreriano y se abría a un hermoso jardín llamado del Vicario.

El palacio fue residencia de generaciones de reyes y cuna de príncipes. Nació la hija menor de los Reyes Católicos y futura reina de Inglaterra, Catalina de Aragón y también el emperador alemán Fernando, hijo de Juana "la Loca". Se realizaron multitud de sínodos y concilios y en él se repartieron "Al Andalus" los reyes de Castilla y Aragón en el conocido como "Tratado de Alcalá". Se celebraron Cortes en el año 1348 y entre sus muros fallecieron varios arzobispos de Toledo y el rey de Castilla Juan I. Destacar, también, que en él tuvo lugar primera entrevista entre los Reyes Católicos y Cristóbal Colón.

En 1939 un incendio lo destruiría casi completamente y arrasaría todo el archivo documental que en él se contenía. El paso del tiempo y los avatares poco nos han dejado de esta construcción.

La fachada principal, que da al primer patio, es de gran sencillez dentro del estilo renacentista.

Está dividida en dos cuerpos, siendo el bajo de sillarejo, con dos pisos de ventanales platerescos a los que se une una galería superior de arcos geminados de medio punto. El conjunto se encuentra cerrado por una reja de hierro fundido, realizada en Bélgica en el S. XIX.

Sobre la ventana central vemos un sobrecargado escudo barroco de terracota, que reemplazó al imperial de Carlos V. El blasón es el de un hijo de Felipe V, primer Borbón que sustituye a la dinastía centroeuropea.

En el ala oriental, donde se encontraba el ya mencionado Salón de Concilios, se realizó, en el S. XIX, una importante restauración en su exterior e interior por Juan José Urquijo y Manuel Laredo, siguiendo el estilo neomudéjar. Las ventanas nos muestran un bello juego de tracerías de formas neogóticas.

En el año 1991, Alcalá vuelve a tener obispado propio. Don Manuel Ureña, primer prelado de la nueva diócesis, inicia un proceso de restauración del edificio para ser su sede episcopal.

En 1997, se inauguró la restaurada capilla neogótica que sustituye al desaparecido Salón de Concilios. En el piso inferior, se ha realizado un moderno salón de actos.


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