Alcalá de Henares, miércoles, 12 de diciembre de 2018

Colegio Mayor de San Ildefonso y la Capilla Universitaria

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El Colegio Mayor de San Ildefonso comienza a construirse el año 1501 por orden del Cardenal Cismeros y será el núcleo matriz de la Universidad Cisneriana. 

La obra fue dirigida por Pedro Gumiel, que ya en 1496 había empezado las tareas previas de explanación.La construcción original, debido a la urgencias con la que hubo de trabajarse, era de ladrillo, yeso y madera.
La actual construcción de sillería fue realizada por Juan Ballesteros entre los años 1599 y 1601, que cumplió la afirmación de Cisneros de que "otros harán en mármol y piedra lo que yo construyo con barro".
La sencilla y elegante portada de Ballesteros está rematada por una airosa espadaña con frontón triangular y dos huecos donde en otros tiempos pendían las campanas realizadas con el bronce de los cañones tomados por el cardenal en la batalla de Orán. El Conde de Quinto, propietario del edificio en el siglo XIX, se las llevó al colegio de los escolapios de Caspe.

La portada está flanqueada por dos columnas jónicas y rematada por un medallón rectangular con un bajo relieve en el que se representa la imposición a San Ildefonso de la casulla. A este santo está encomendada la iglesia patrono de la archidiócesis.
El interior es de una sola nave que se conserva prácticamente como fue concebido en vida del fundador. Su planta de salón está compuesta por dos elementos yuxtapuestos, separados por un arco toral, que se cubren por sendos artesonados mudéjares de madera. Estas techumbres están realizadas con la técnica de par y nudillo y policromadas con dibujos "a candellieri". El diseño geométrico es de lazo de a ocho, describiéndose estrellas de ocho puntas, octógonos regulares y formas cuadrangulares. Las esquinas se rematan en ochavos decorados con el escudo de Cisneros.
La transición entre el muro y el artesonado se hace sobre un friso de madera o arrocabe, decorado con cruces arbóreas y representaciones de la Imposición de la Casulla a San Ildefonso, todo ello custodiado por arpías.
Los muros se cubren con yesos trabajados a gubia o cuchillo. Se aplicó aquí el llamado "estilo Cisneros" que combina el plateresco, el mudéjar y el gótico florido.
El lado de la Epístola sigue el estilo gótico tardío conocido como hispano-flamenco o isabelino. Los arcos describen formas mixtilíneas, trilobuladas, florenzadas y conopiales, acompañadas por dibujos vegetales y sargas.
El lado del Evangelio dibuja vanos adintelados enmarcados por pilastras decoradas "a candellieri". Sobre ellos, prosigue el delirio geométrico caracterizado por los arcos mixtilíneos que encuadran escudos del fundador.

Ambos laterales están coronados por cresterías en yeso rematadas por cruces arbóreas. Todo el conjunto está rodeado por el cordón franciscano. En los extremos de las yeserías, dos arcos rebajados sujetaban simbólicamente el coro que estaba instalado sobre cuatro columnas a los pies del templo y que desapareció en el S. XIX.
En la capilla domina el estilo renacentista, pudiéndose apreciar elementos diversos como una fachada de vuelta redonda toledana, pilastras "a candellieri" y arcos trilobulados. Estaba separada de la nave por una soberbia reja de Juan Francés, desaparecida tras la desamortización de Mendizábal.
El retablo está considerado obra de la escuela navarra de Juan de Ancheta y se atribuye a su discípulo, Ambrosio de Bengoechea. Procede de la iglesia de Quintanilla de Onésimo (Valladolid), siendo su cuerpo inferior y sagrario obra moderna que sigue la misma línea decorativa, aunque incluyendo el escudo del fundador. Sustituye al original que el Conde de Quinto hizo desaparecer en el S. XIX.

De las pinturas que decoraban la capilla nos queda una reproducción de la Imposición de la Casulla a San Ildefonso. La tabla original es obra de Juan de Borgoña, autor del retablo de la Almudena de Madrid y de las pinturas de la capilla mozárabe de la Catedral Primada de Toledo. El original fue comprado por el millonario estadounidense Algur Meadows, que donó su colección de pintura española a la Universidad de Dallas en 1962. Actualmente, esta colección, entre las que se encuentra el mencionado cuadro, comprada hacia 1967, forma el Museo Meadows.

Lo más sorprendente del cuadro es el rostro de San Ildefonso; se trata, en realidad, de Cisneros, mecenas del pintor. Lo podemos comprobar comparándolo con el sepulcro o con el retrato del fundador que tenemos enfrente, lienzo del S. XX que está basado en obras de la época. También se sospecha que los angelitos del cuadro son las hijas de Borgoña que el autor quiso inmortalizar.
Recientemente se ha colocado un cuadro moderno que es una alegoría del antiguo culto a las Santas Formas de Alcalá.
La talla del crucificado sigue el modelo del Cristo Universitario de los Doctrinos. También destaca una sillería de coro barroca adquirida para la iglesia.
La capilla sirvió como lugar de enterramiento para personajes ilustres de la Universidad, entre los que se encuentran los arquitectos José Sopeña y Pedro Gumiel, el célebre médico de Felipe II, Francisco Vallés, el gramático Antonio de Nebrija, gran parte de los profesores y estudiantes de los primeros años universitarios y muchos de los autores de la Biblia Políglota, sin olvidar a su propio fundador; Cisneros.


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